Inspiras. Dejas que el humo entre. Saboreas. ¿Lo notas? Expiras, lentamente. Muy lentamente. Cierras los ojos. ¿Ya vuelas? Aún no. Así que fumas. Otra calada. Y otra. Inspiras con fuerza. Cierras los ojos. No escuches a nadie. Sólo tú.
Y ya estás, ya vuelas. Flotas. Por encima del suelo. Tú contra la gravedad. ¿Lo habías sentido ya? Experimentas. Fluyes. Te dejas llevar.
Fumas.
Flotas.
Ahora, te ríes. Te ríes mucho. Casi no puedes respirar. Se te olvida todo. Sólo te ríes. No sabes ni por qué pero te hace gracia. Todo te hace gracia. ¿Te sientes bien? Ríete. Aunque nunca te hayas reído, no lo puedes evitar, te ríes.
Fumas. Flotas.
Te ríes.
Piensas. Piensas mucho. En todo. Rápidamente. Tus pensamientos se hilvanan con el humo de lo que te fumas. ¿Te rayas?
Fumas. Flotas. Te ríes.
Piensas.
Estás arriba. Te has colocado. Tus pupilas, ahora, tus pupilas. Dilatadas. Los ojos rojos. Cerrados.
Se te seca la boca. Se te deshacen las neuronas. Poco a poco.
Fumas. Flotas. Te ríes. Piensas.
Te arriesgas.
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